Con los ojos serrados
De todos un pequeño niño, llamo mi a atención, con los ojos fríos por el llanto, que mojaba su rostro, el cual reflejaba una ternura, que compadece a cualquiera, el niño de tan solo nueve años de edad, se encontraba en una esquina cerca a un edificio que pareciera caerse de un momento a otro, y de lejos se escuchaba una voz de tono grave y aguardentosa que gritaba piojo, piojo, el pequeño corrió del lugar entrando en aquel viejo edificio ha un pequeño cuarto, que solo contaba con un desgastado colchón, y un fogón, y una mesa llena de botellas de vino y cerveza, el niño al contemplar al hombre que lo llamaba, un hombre, de piel ceniza y de ojos tristes, vestido con un saco rasgado y con los cabellos grisáceos y al cual le faltaba una pierna por lo que lo, apodaban “cucaracho” piojo, niño tráeme comida un mendrugo de pan o un poco de fruta, aquel hombre era su abuelo, el que le puso el apodo del piojo por que al nacer eso mismo parecía, el niño corrió ala tienda donde, frente al tendero saco unas moneditas que apenas sumaban diez pesos, y compro solo una manzana, al verla pensó en las posibilidades de que la manzana se convirtiera en un frondoso árbol del cual nacieran más manzanas del mismo color rojizo.
Al piojo le gustaba mirar desde una pequeña ventana a toda la gente que pasaba por el lugar, desde distinguidos señores con traje, hasta viejitos a los que quería contarles las arrugas y las canas de sus cabellos, hora tras hora, hasta que la luna salía a buscar al sol el cual siempre se escondía, las estrellas casi no se alcanzaban a ver, por las luces de las lámparas y de los demás edificios, y el niño se preguntaba por que no podía ver las estrellas que, ¿ se escondían, pensaba para no salir a jugar o le temían a la oscuridad? Y se dormía entre sarapes y trapos soñando con las estrellas.
Tras el patio de aquel antiguo edificio, el chiquillo trazaba líneas en la polvorienta tierra, autos, animales y cosas raras, como una cacatúa nadadora, a pesar de no saber contar debidamente, podía leer mejor que otros niños, cosa curiosa, una tarde enconito entre rancios cajones unos cuentos, que contaban las historias mas extrañas, como la de un genio, un lobo y otras aun más raras, e imaginaba cada una de esas historias.
Una noche fue tan fría, mucho más que las otras el viento helado se colaba por las rendijas del desquebrajado edificio; produciendo un soplido estremecedor como si las animas reclamaran la vida de los condenados, tiritando de frió entre los trapos el niño chocaba los dientes, el fogón apagado, su abuelo el cucaracho con cubrió con los viejos trapos y el saco roto, y con una botella de licor en una mano se recostó junto al piojo.
Aquel frió que como bien pensó, el piojo al escuchar los lamento en efecto entro en el cuarto para tomar el alma de un condenado, al abrir los ojos, su abuelo se encontraba junto a el con los ojos sin ese triste brillo y tan frió como el mismo el mismo viento, el niño tomo la mano de su abuelo y solo pensó que no sufriría más por esa pierna mocha que le dolía todos los días a su viejo, el pequeño se quedo sosteniendo la mano fría, asta la tarde y por la noche cubría el cuerpo de su abuelo con aquellos trapos, el niño pensó de nuevo en aquellas estrellas que la noche ocultaba para sus ojos y de nuevo se pregunto si esas estrellas se dejaron ver para su abuelo el cucaracho, serró los ojos tanta fuerza como si ya no quisiera abrirlos e imagino las estrellas, estrellas que lo llevarían asta el oscuro cielo de anoche y poder ver desde abajo a las otras personas, como si fueran pequeños piojitos caminando en una cabeza gigante, causándole gracia el pensamiento, asta reírse tan fuerte que las paredes del edificio cimbraran, seguidas de un silencio, que se llevo el viento de esa noche, en la cual muchos cuentan que se lograron ver las estrellas alumbrando aquel edificio.
Dan Moreno dijo
no sé quién escribió esto, la idea parece buena, pero las faltas de ortografía son enormísimas, te puedo dar muchos consejos para mejorar tanto la técnica, como el hilo conductor de la historia.
vittores por un intento de creación narrativa; pero sólo eso... un intento.
19 Noviembre 2006 | 03:59 AM